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Platillos otomies
05-17-2010, 12:30 PM (Este mensaje fue modificado por última vez en: 05-17-2010 12:32 PM por Quiauhcoatl.)
Mensaje: #1
Platillos otomies
Una probadita de la gastronomia Hñahñu (otomitl)

Aqui tendremos recetas de algunos platillos otomies como:
Nt-óti = sopa
T'-ashi khjû = Haba blanca
Nshûrû k'-ani = Quelite despeinado
Nt'-ati nzhili = salsa de shucuyón
entre otros.

NT-ÓTI / SOPA

Ingredientes para preparar ración de 3 porciones:
1 nopal mediano
6 papas chicas
1 taza de "NZH*ANGAMOY" [acociles] (puede sustituirlo por camarónes chicos, frescos o deshidratados)
1.5 litros de agua
un manojo de "Ishkjuáy" ( que significa cuchillo agrío). es dificil conseguirlo, pero es facil sustituirlo por otras verduras por ejemplo verdolagas ó cualquier otra que sea ágria.
1 diente de ajo
1 pizca de sal
1 cebolla pequeña


NZHÁNGAMOY (Acociles)

MODO DE PREPARACIÓN:

Ponga a hervir el agua a fuego lento con las papas bien lavadas y picadas en cubos medianos, el diente de ajo, rodajas de cebolla y la pizca de sal. Deje hervir hasta que las papas esten cocidas pero de consistencia firme (revise continuamente). Cuando esto sucéda agrege los acociles cocidos previamente (o camarones como lo haya preferido) junto con el ISHKJUÁY ó el sustituto que haya elegido. deje hervir de 10 a 15 minutos más y sirvase a su gusto (puede agregar la salsa de su preferencia. ¡¡Buen provecho!!


T'-ASHI KJÛ / HABA BLANCA

NOTA: Se llama haba blanca pero en realidad es un poco amarilla, desconozco la causa de esta incongruencia.

Ingredientes para preparar 3 porciones:

-1/2 kilo de habas deshidratadas y peladas(se consigue en cualquier mercado o super).
-2 litros de agua.
-una cucharada sopera de sal
-una cebolla pequeña.
-1 diente de ajo
-un ramito de cilantro.
-un ramito de "ÂY-KJÛ" (Epazote), se consigue en los mercados junto con el cilantro.

MODO DE PREPARACIÓN.

Ponga a hervir el agua en un recipiente de 3 litros junto con las habas, la cebolla partida por la mitad , la cucharada de sal y el diente de ajo; de 50 minutos a una hora y media dependiendo del tipo de recipiente que use (en olla express son 35 minutos aprox). Apagar el fuego y agregar el epazote entero y cilantro picado sin tallo. poner al fuego otros 10 minutos con un poco mas de agua si fue consumida por el hervor. dejar enfriar un poco y listo. Sirvase al gusto. Puede acompañarse con salsa roja y carne asada. ¡¡BUEN PROVECHO!!

Manjares preparados con la huevera de hormiga, larvas, chinches, murciélagos, zorrillos, ardillas y una gran variedad de flores, plantas y cactáceas, hacen de la cocina otomí o hñähñu del Valle del Mezquital, en Hidalgo, un arte en el que destaca la inventiva en la preparación y en los ingredientes utilizados. A partir de un estudio antropológico sobre la desnutrición, recién se integró un libro con 338 recetas de exóticos menús de este grupo indígena.

Se trata de Olores y sabores de la cocina hñäñu, de la autoría de las antropólogas físicas del INAH, Yesenia Peña y Lilia Hernández, quienes se dieron a la tarea de indagar sobre las razones de la problemática difundida en los años 40 el Valle del Mezquital, cuando se consideraba como una de las regiones con mayor desnutrición en México.

Con esta referencia se dieron a la tarea de investigar y paradójicamente encontraron un sitio: Santiago de Anaya, donde la desnutrición sólo existe en menos del 10 por ciento de la población infantil, gracias a extraños platillos elaborados con fauna y flora propia de un sitio árido, como lo es este valle del noroeste de Hidalgo.

Es así que conservando su característica de pueblo cazador recolector, los otomíes o hñähñu obtienen sus productos alimentarios recogiendo larvas y hueveras de insectos que parasitan los tallos de los mezquites, las hojas de los magueyes, y los nopales; al ras de la tierra, o bien a través de la captura de pequeños mamíferos, de tal manera que donde aparentemente un ser humano se moría de hambre por falta de comida, en Santiago de Anaya “el alimento invisible se hizo visible”.

Editada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), esta obra forma parte de la Colección Divulgación 2009, y reúne los resultados del estudio emprendido en 1996 por ambas investigadoras, a partir del Proyecto Estrategias de Supervivencia Doméstica y sus Consecuencias en la Salud, desarrollado por la propia institución.

Peña y Hernández encontraron que en los nueve sitios en los que dividieron el valle, conforme a los lugares originarios que lo conformaron, la información era dispareja. Por ejemplo, en Cardonal más del 50 por ciento de la población menor de 6 años presentaba una desnutrición severa, en Nicolás Flores subía en más de un 60 por ciento, en tanto que en Santiago de Anaya, al terminar el estudio en 325 niños, se dieron cuenta de que la desnutrición era menor del 10 por ciento.

Yesenia Peña asegura que en Santiago de Anaya la desnutrición no existe por su alimentación. “En primera instancia está el pulque de aguamiel, alrededor del cual se conservan grandes tradiciones, como darle atole de pulque a la mujer embarazada; otro alimento importante es el quelite por su alto contenido de hierro, y las verdolagas, también las flores de golumbo (maguey) y de garambuyo (cactácea).

“La gente del valle no consume gran cantidad de carne, obtiene las proteínas de los insectos, explicó Peña. “Hay tanta riqueza en esa pobreza que desde 1975 lleva a cabo la Feria Gastronómica de Santiago de Anaya, famosa no sólo en México, sino en países de Europa, como Francia, donde con el auge de la comida no procesada, la chinche del mezquite (xä´ue) es considera un delicatessen que se cotiza a precios elevados, como sucede también con los escamoles (larva de hormiga negra)”.

Esta particularidad culinaria motivó a las antropólogas a brindar un tributo a una región cuyos pueblos realizan esfuerzos para no perder su tradición gastronómica ante la transformación de espacios para la siembra, la deforestación de mezquites y magueyes, la extinción de especias de flora y fauna, y los cambios de hábitos alimentarios producidos por la migración indígena hacia las ciudades.

El libro ofrece un recorrido por la historia, tradiciones, hábitos y costumbres de esta etnia, su ubicación geográfica y la configuración del entorno ecológico del Valle del Mezquital. Además, brinda un panorama sobre la historia de la gastronomía de este grupo indígena y los tipos de alimentos (tradicionales, rituales y cotidianos).

“Olores y sabores de la cocina hñäñu recopila 338 recetas de platillos elaborados con base en plantas completas o parte de ellas, insectos, carne de aves, pequeños mamíferos y reptiles, bebidas y hongos. Es resultado de la convivencia de 10 años con los grupos otomíes y de la generosidad de las mujeres que accedieron a proporcionar sus recetas”.

Para la antropóloga Lilia Hernández, los hñähñu deciden –con base en los ciclos vitales– qué alimentos se pueden aprovechar en cierta época, y cuáles sirven para alimentarse y para conservar su salud.

Explicó que la cocina otomí es de las más antiguas en México y de las que más han conservado sus ingredientes originales, en tanto que el grupo étnico ha logrado preservar su lengua y su cultura.

En este recetario, el lector puede encontrar desde una sencilla ensalada de nopalitos o flores empanizadas, hasta platillos más elaborados como coyote en barbacoa, zorrillo relleno de insectos o consomé de ardilla.

La costumbre de comer platillos que para otros pueden ser exóticos o un tanto inverosímiles, entre los hñähñu es el vínculo con que los se acercan a la familia y los amigos: chinches en salsa, asadas en el comal, fritas en aceite o mezcladas con otros alimentos.
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